
La confianza en uno mismo no es cuestión de fe, si no que es cuestión de estar atento en nuestra realidad concientizándonos de nuestro propio aquí y ahora.
Creer en unos mismo no es más que conocerte exactamente como eres, sin incluir las actitudes y las máscaras que adoptamos para ser aceptados por los demás, aquella persona que se conoce sabe exactamente las virtudes con las que cuenta y las carencias que tiene, por eso siempre tiene presente que puede hacer, que podría realizar sabiendo que puede o no lograrlo y, también, sabe exactamente qué es lo que no puede ni debe hacer, por eso los logros son producto de su esfuerzo, y los fracasos son riesgos bien medidos.
Teniendo una idea clara de sus capacidades, necesidades y gustos, una persona puede elegir las actividades que desea y disfruta realizar pudiendo lograr el éxito con mayor probabilidad que otra persona que no tiene la menor idea o solo medianamente una idea. Creer en uno mismo, es saberse con dones y saberse con miedos; valiente no es quien tiene miedo, sino aquel que sabe enfrentarlos y pasar de ellos. Creer en uno mismo, no es hacerse una idea irreal de lo que uno puede o no hacer, antes al contrario, es saber qué es lo que uno puede lograr e ir por ello con todo el entusiasmo y la fuerza que hay en nuestro interior.
Cuando uno confía en uno mismo aprende a escuchar las alabanzas y las críticas de los demás sabiendo diferenciar cuales están basadas en nuestra propia realidad y cuales son producto de la admiración, envidia, fantasía, hipocresía, etc., esto nos proporciona las armas de vida necesarias para poder evaluar nuestro camino de una forma clara y objetiva.
Todos tenemos virtudes, todos tenemos un valor por lo que somos, todos tenemos la capacidad de tener logros y de ser mejores personas de lo que hoy somos.
Aprende a amarte y a respetarte, esa es la mejor base para aprender no solo a creer si no a SABER que tu siempre podrás.
PATY FLORES











